Muchas de las grandes invenciones y de los avances de nuestra sociedad se han generado por personas que han buscado nuevos reencuadres de la realidad y se han hecho preguntas de cómo transcenderlas.
La lección de esta exposición es trabajar en reencuadrar nuestras situaciones cuando nos sintamos atrapados y vulnerables. Para ello tenemos que reflexionar sobre estas situaciones, abrir nuestra mente y buscar nuevas perspectivas. ¿Cómo reencuadrar?
Reencuadre de contexto: parte de la base de que no hay comportamientos malos o buenos, sino que toda persona actúa con buena fe y que solo es cuestión de aplicar esa acción al entorno que corresponda.
Conocer técnicas de PNL y saber como aplicarlas en tu día a día va a ayudarte a mejorar tu propio bienestar, así como el de aquellas personas que recurran a ti para enfocar de otra manera los obstáculos con los que se encuenteen. Te contamos un poco más acerca de los diferentes tipos de reencuadre:
El hecho de que la PNL se centre en los pensamientos, emociones y acciones hace que estudiarla y conocer sus recursos sea de gran ayuda en cualquier proceso de acompañamiento y ayuda.
Buscar al menos 3 enfoques diferentes de una situación, distintos al que hemos otorgado inicialmente. Por ejemplo, ante el diagnóstico de una enfermedad crónica, además de el hecho ‘negativo’ de recibir la noticia y adaptarse a la nueva situación, una persona puede poner el foco en que su familia siempre está ahí para apoyarla; que ahora va a prestarle de verdad más tiempo y atención a su autocuidado; y que ese otro problema que 10ía con otra cosa realmente no era tan importante cuando lo ha comparado con esto.
Cuando nos enfrentamos a un evento negativo, nuestra mente tiende a crear pensamientos negativos automáticos. Estos pensamientos suelen ser distorsionados y poco realistas, pero pueden tener un impacto significativo en nuestras emociones y comportamientos.
En consecuencia, creamos una tendencia a evitar desafíos y situaciones nuevas por miedo al fracaso, lo que hace que nos rindamos ante obstáculos y dificultades.
Por ello, es importante identificar estas creencias y analizarlas con claridad, cuestionando su validez y su impacto en nuestras vidas.
Por eso cuando hacemos un reencuadre, estamos asimilando y aceptando que hay dolor, pero no nos lo llevamos a pasear por nuestra vida, elegimos entender para qué esta ahí y qué podemos sacar de positivo, elegimos ver el vaso medio lleno del asunto.
Por ejemplo, un coachee puede estar agobiado en el trabajo y decir algo así como ‘mi jefe me controla en todo momento porque no confía en mí a pesar de no haber dado ningún problema’. El reencuadre se podría hacer con las siguientes preguntas: ¿por qué piensas realmente que tu jefe quiere tenerte tan controlado?
Te sientes muy mal, esta situación ha trastocado tus planes y ahora ya no consigues centrarte en tu check here labor. Empieza a ver la situación desde otro prisma. Deja a un lado tu cara más catastrofista para aprender una lección: es cierto, quizás estoy siendo demasiado perfeccionista y no puedo tenerlo todo tan controlado con el tiempo y presupuesto del que disponemos. Esta es una nueva oportunidad para demostrarle a mi jefe que sé adaptarme a las situaciones.
Busca apoyo: Si tienes dificultades para aplicar el reencuadre psicológico por ti mismo, busca apoyo en un terapeuta o en un amigo de confianza. A veces, otra persona puede ayudarnos a ver las cosas desde una perspectiva diferente.
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